viernes, 9 de septiembre de 2016

Mi Cobain

Me dieron un ultimátum frente algo simple que para otros es algo resuelto. Volverte comprensible ante lo irreversible. Una improvisación de un guion que se llevó las arenas de tus manos. De quienes tuvieron su llegada y entendieron. Algunos elijen, otros se van y algunos no llegamos a terminarlo. Antes que hagamos un final. Escrito y oral, siempre presencial. Un juego lindo para dominar. A veces, el denominador no somos los que escribimos las historias.
Hicimos muchos cuentos, llenos de manchones que se van haciendo otros icebergs para otras historias y los cuentos que se hicieron la recta. Algunos instrumentos dejamos de ponerlos en la producción, por algún motivo. Nuestra deuda moral.
Empezaron a aparecerme otros compromisos. La tarjeta de crédito y ciertos lujos impensados para preguntarme cuáles son los caminos a seguir. Parece que ya no pienso en hijos. Como las deudas que contraés a una historia que parece infinita. Como el cigarrillo que empezaste a fumarlo antes a un examen de física.
Todo lleva un tiempo. Como la distancia de una regla. El pony hecho por un vendedor de perfumes de estación. Y cuando llegó para un cuadro se encontró con: Espacio disponible para publicidad.

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