martes, 13 de junio de 2017

How to disappear completely by Radiohead

Hace más o menos cinco años que estoy teniendo problemas creativos. En un momento de mi vida todo lo que escribía me parecía ajeno hasta que empecé a vivir situaciones parecidas o inducidas a esas historias. Elementos autorreferenciales.
Algunas me pasaron en tiempo real, otras por conexiones mentales, fonéticas o lingüísticas. La casualidad como otro factor. Sin la necesidad de hacer referencia al Cuaderno Rojo de Paul Auster. Una cosa trae la otra y por momentos se autopredice una situación que se puede vivir en el futuro menos presente. Se puede decir que tuve delirios, que son reafirmaciones lógicas de la realidad. Y cuando te quedás solo llegás a conclusiones erróneas.
Luché por estos años los momentos de ataques mentales sin tantas lecturas que hoy me estoy debiendo. No tengo la cantidad de horas de práctica que ahora podría dominar. No lo traduzco como una vagancia sino un dictado que recibía desde un hidden track. 
Alejarme de mis pasiones fue el error más grande que cometí. Me separé de lo que sentía que es peor. Lo que me movilizaba para escribir, tocar, actuar. Estudiar. De estar con alguien acompañado, un sentir. Una supervisión recargada de críticas te puede dejar cano frente a un lalá como melodía. Hoy reescucho y ya no lo siento como un antes. También viví otro encierro con otros condimentos etílicos como una cárcel en ese supuesto elíxir creativo que se cree que extraño. Una cosa no quita la otra. No todo tiempo pasado fue el mejor. Viví encerrado en cada función.
Las obligaciones y responsabilidades cambiaron. Lo que me toca hoy es distinto. Una dependencia que a esta altura de mi vida es incómoda y ridícula. También supe comprender que me quedé solo desde el antes del antes que se abriera la tierra y no hablo hacia ningún escenario porteño. Hablo desde otros apuntes que  se mantienen en continuidad en el tiempo.
Empecé a darme cuenta que todo lo que me imaginaba en la realidad era totalmente distinto. En algún momento pensé que habían mensajes en los carteles de la calle. Fui al origen de las cosas, recorrí los lugares que poblaron las elucubraciones de la fantasía. Todo lo contrario, se despegaban de la realidad con todas sus razones lógicas e irracionales. La pasión no se contabiliza como un debe o haber. Dejé de entender ciertas expresiones, ¡Vaya sorpresa con gran decepción, amigo!
Viví un síndrome de Estoesuncolmo interno y hoy quizá tenga miedo. A avanzar de nuevo por la huella y no puedo mirar desde el espejo retrovisor. Gritos y discusiones, como golpes por lo debajo.


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