jueves, 20 de abril de 2017

A la hora de poner tildes.

Hay algo que me pasan con los closets. Si veo algun tapado o por el cumulo de prejuicios, no soy un buen consejero. Mi salida no fue tan feliz. Cuando te das cuenta. Con el paso de los dias las cosas se fueron complicando en mi vida. Sin razon pase de una medicacion a otra y de una casa a otra.
Quise acomodarme. No pude. Puede ser que  quise y necesite estar en la casa de mis viejos pese a mi voluntad. Me ayudaron un monton. Mi hermano se quedo en mi casa. Toda armadita. Y no volvi mas por una decision.  Logica.
Mi viejo tampoco. Una mañana subio las escaleras antes de un desayuno y se quedo ahi. En el descanso.
Con el tiempo hacemos referencias al hombre de la casa sin darnos cuenta. Se me mojaban los ojos. Uno piensa que se olvida pero hay formas que se repiten. En el trabajo, la forma de encarar la vida, en las vacaciones.  Esos silencios incomodos. A donde vayas.
Puede ser por eso que deje de escribir tanto sobre la cercania con la muerte como algunas descripciones. Y si puedo ayudar a alguien a que pueda levantar el barrilete, en algo todavia apuesto. En lo que me queda.

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