viernes, 24 de marzo de 2017

What It takes de Aerosmith

Me desperté varias veces en la noche. Varios sueños se confundieron con la música al volumen de los grillos que escuché desde mi pendrive negro en la penumbra. No hay un negro absoluto acá. Y el fundamental me lo olvidé.
Como las notas del círculo de quintas.  Una rueda mágica. Comencé a hacer modificaciones rítmicas en las improvisaciones sobre las escalas. Algunas se poblaron de recuerdos. La música clásica que escuché desde mi viejo a los arreglos que hizo Richard Aschcroft en sus discos. Recuerdos más vívidos que los teléfonos. Que olvidé.
Antes memorizábamos los números. Los usé como contraseñas. Ahora los importamos desde el correo. Perdí muchos amigos en un robo cuando amanecí en la playa con la acusación a flor de piel.
Alguien me escribió que los exporte desde el smartphone. Ayer, cuando puse en papel que perdí mis contactos desde el perfil de WhatsApp.
Que los números no me mientan con esas melodías como me hizo el MIDI conmigo. Sin tracción a sangre.

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