viernes, 26 de febrero de 2016

Estaba con viajes [Como dejó un book]

Cuando empecé a escribir de verdad me acuerdo que lo hacía para continuar viviendo. Un amigo cercano había muerto trágicamente y los llamados por la madrugada nos desdibujó todo. Sin el despertador ni la motivación. La muerte nos movió a otras vidas sin la granada del suicidio. Se anticipó la cosa.
El diario que escribí entre amigos que supieron acompañarme me ayudaron a continuar. No creo que se pueda producir cosas en soledad. Ahora vivimos en tiempos demasiado alejados con las aplicaciones de los celulares. Algunos son padres, ya. Cada semana fue todo un desafío para progresar en otro camino para toda la hibridez de las cosas. Te enamorabas de la primera vez de una chica. Eran tiempos tardes para un chico de ahora. Esa duda inconclusa desde los trece.
Ella supo entender, a la distancia, lo que nos pasaba. Ella había enviudado sin aviso. Me pasó discos y libros que no me olvido. Circunstancias de la vida nos separó como la sabiduría. A veces, el todo how nos juega malas pasadas.
Vivo en una época donde todo lo que siento es... ¿Qué haría lo ausente? Como un andamiaje que te ayuda a superar una recuperación. Lo ajeno apropiado como si fuese original.
Mi papá se fue hace unos meses, y ahora, en cada detalle después, lo lloro. Se lo extraña desde las noches que dormí en la casa de un amigo del colegio mientras luchaba su operación. Nos separamos por otra cosa, que en terapia es un mejor lugar que este. Todo lo que sale sin ficcionar. ¿Y esto?
De alguna manera, lo recuerdo en mis madres. Podría decir padres, y se separan, por una letra.
Pero a mí, con vergüenza, todavía me cuidan mujeres. Una sensibilidad inexplicable. Las que me acompañan para darle la medicación a la flor que abonó otra mirada a la hora de volver a escribir. La que me padece y la cuido como si no me pasara a mí. O la que me confiesa la hermosura de su hermano. Un sí que solo tientas su risa como satisfacción.
Como frase dislocada, sin darme cuenta en la excusa, es difícil que me encuentres en la hinchada, Mirta B.
Sin tu BSO.

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