jueves, 7 de noviembre de 2013

Los mundos jabonosos y la FIFA

La verdad, si es que se puede construir a través de las palabras algún fonema cercano hacía la producción de sentido, es que cada vez que un país se posa sobre algún texto propio u ajeno, me está pasando que de alguna manera se resignifica a otra cosa y con el tiempo ingenuo o no quedó impreso de esa manera. Y cambió. No lo puedo corregir.Las distancias se hicieron muy largas. Argentina no confía en el mundo. Cada uno con su fiesta, tranquilos, que porque me ande metiéndome en charcos de estiercol de mi propia historia no me voy a volar la tapa de los sesos. Quizás alguien sí lleno de paranoia nocturna, un cigarrito combinado con alguna bebida, puede ser. Eso lo sabemos. Antes había un campito minado por un par de discos o cosas que no quería exponer. Ahora son situaciones, silencios, momentos de mi biografía que me llaman la atención y me dejan atrapado en bañito. Tan sólo por ver un pedazo de biscochuelo en la puerta del Hospital de Niños me hace acordar al paso por Potosí bajo la lluvia. Habrá que viajar y conocer gente. Como el otoño que me da viajes en los hemisferios con mi ropa interior saliendo de la cocina.

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