viernes, 6 de octubre de 2017

"Dream It All Up Again"

Cómo me está costando escribir cuando me di cuenta que lo hice con una desnudez sin justificación. Un hiperrealismo al pedo. Como cuando ves la porno y ahora necesitás vestir a los actores para el coito. Nadie se excita con esqueletos copulando. Se me complicó. No lo veo como un juego de engaños y espejitos de colores. No es el veneno de San Agustín. Perdí placer y es horrible la sensación. No es que dejé de escribir aunque en este momento necesito vestir mis palabras e historias con otras cosas para no sentirme con cierta exposición de la cual yo sí decidí darle en algún momento.
Con lo que pasó con Reykjavik, quedará en Reykjavik. Lo que pasó con E, viene con E. No estoy cerrando el blog, pero quizá necesite encontrarle una vuelta de tuerca a esta escritura. Algo demasiado guardado y que todavía no me sale. Una persecución, a esta altura, injustificada. Patologías que me acompañaron. Cosas que anoté y no publiqué por alguna razón, y porque todavía me respeto para no caer en lo bajo. Más abajo de dónde se perdió un señor en uno de los recorridos que tomó en uno de mis sueños. "Tomó ese camino polvoriento y nunca más nadie supo de él". Me contaba mi otro, en otro hemisferio imaginario.
Cuando dejaste de ser parte de una ficción y otros lo creen como un tal. Y cuando leés visitantes y ves que son solo textos flácidos. Encontré escritos fuera de la órbita. Lugares que dejé por cierta ambición de lo políticamente correcto y en una necesidad desesperada por seguidores. Habrá que empezar a dar otros pasos para enriquecer la escritura. De engordarme con las palabras.

All I Want Is You by U2.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Entre mis extremidades

Todo lo que
pierdo & gano,
como me arden
las cosas.
Antes,
durante,
en experiencias.
Al que nunca acaba
(Te acompaña)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Pensaré que el taxi se utiliza como último recurso.

Hacía días que no podía sacar plata del cajero. Hoy me enteré que me desplumaron entre el fin de semana y el lunes con una tarjeta de débito clonada. Perdí casi todos los ahorros para el futuro, como si fuese la tecla que dejó de funcionar hace un mes. En otro escrito. A veces, puede que esto pasó de la misma casualidad cuando me quedé sin luz y no tenía plata para comprar velas. También como una despedida heterosexual con el trago de siempre escuchando canciones. Esas conexiones raras que hago. Cuando me sacaron todo del placard, como si fuese un robo a la intimidad, un poco necesaria en retrospectiva. Ese clóset tan bien acomodado. Eso sí, casi todo lo poblado no se usa. Como una sobreinversión o por sobrepeso. Un fin artístico de las cosas que era un secreto a voces.
Estuve leyendo esos pensamientos etílicos que tuve en mi última relación seria de 2011 publicadas en las redes sociales. Ahora te recuerda todo, incluso que borré muchas canciones de U2. Una casa, clases y como me fui cayendo a pedazos hasta perderlo todo. Desde un principio esa relación no estaban bien porque estaba de novio con la botella. Se sabía. Se supo desde un principio. Nos chocaron con el tintineo del vidrio. Me sorprendo porque esperaba que iba a estar mucho más edulcorado de palabras más vacías que pude leer en el otro blog. Mis compañeras del laburo me decían: “No se te ve muy feliz” y mi mejor cara de panqueque flambeado al rhum. En otra situación sentimental. Aunque no las deseáramos volver a ponernos en la boca de una terminología. Pasaron igual, el tiempo corrió y se nos cayó el culo en la trinchera.
Me atravesaron los pensamientos de un posibilismo que pudo haber tenido otras consecuencias. Una presión informática del osito que te comiste en la oscuridad. Pequeña inocencia. Cuando creíste en el desvío que tapaste con el humo que despedías. Pero ese rumbo estaba marcado por una maleza bien guardadita. Y el humo se sabe, se despeja. Una lesbiana conocida me dijo que los tapados son muy psicóticos. No tengo los argumentos desde dónde lo pudo sacar pero ciertas experiencias, propias y ajenas, me seducen por creerlo como justificación de esas medias que no uso. A esta altura, innecesarias.
Para ponerle un poco de casualidad a la noche: Septiembre comienza como un mes de mierda. Un amigo que murió hace 17 años que me cae como un loop irresuelto y un año desgraciado para la quiniela, pese a varios logros que de a poco incorporo. Estudios y otros barcos que zarpan en actividad. Las muestras que dejé de preparar. Cosas que dejé de comulgar. Choques como silencios. Criticar por hacer. Un panoptismo que se vive en la virtualidad como en casa.  Y ahora me robaron sin abrir la billetera. Como lo invisible que nos agarra como transeúnte en trance.  Casi me pisan cuando estaba subiendo a la orilla de la vereda cuando fui de compras. También fui novio alguna vez. Otro trago. Sacó otro trago. Perdí cierta trama en tantos lugares que visitaba. Me puse muy aburrido con los años. Leñoso. 
Ya no es tan fácil quedarte en un vestuario. Digámoslo. Antes pasaba en la clandestinidad. Hoy tenemos luces a nuestro alrededor. Dejó de ser una fantasía platónica del hombre de las cavernas. Quizá tenga otro feedback a la hora de lo concreto, resumido. Alguien se acerca y de la nada te da una charla sobre las degustaciones. Y se te para la pija. Pudo haber sido un defecto. Antes. 
Cuando te vas de compras y te preguntan si es para tu novia. Sí, miento con un gesto. Hagámosle ficción. Ladrón que le robó a otro ladrón, tiene otra obra. 

Jack, by Tom Petty.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Un texto se enriquece de a otros.

Lo entendí con el tiempo. Cada vez que leo me encuentro en otro tiempo, en otro lugar. Puede ser en un puesto de atención al cliente, en un cajero o simplemente en un servicio al pasajero en un número que atienden en otro país. No sabemos dar una respuesta certera.
Viví un tiempo que todo era una sola respuesta por asegurarle al otro una satisfacción y se iba feliz porque tuvo un momento en que sí, el señor me dijo que era la forma correcta. De hacerlo. Nos poblamos de fórmulaciones para todo y no sabemos si llegamos a casa o a otro destino. Otra cosa es sentirlo.
Tenés una cita planeada. Compraste las entradas y pasaste con el otro una velada placentera. Después del show comienza el otro espectáculo. Cuando te ves con el otro. Lleno de olores, la piel que le brilla y dudas que no sabés. Y si es propenso a las harinas.
Ahí es cuando la cita no tiene respuesta. Cuántos quilombos tuvo encima para aceptar que lo invites a cenar, afuera del ecosistema, y relajarte por lo menos un rato a masticar eso que los une. La porción de pizza. Dudada.
No sabés con qué salir. Si fuiste de los cercanos o de los lejanos. Si sos un armario poblado de abrigos o me faltan tantas medias para sentirme satisfecho. Nunca se sabe. El tiempo fue más cruel a la hora de decirlo.
Te quedaste solo despues del encuentro para este momento, como los espacios que buscan los escritores. El conflicto interno que te vuelve fácil como opción.
Fuiste, hiciste todo lo que había que hacer y te volviste a casa ¿Asustado? Puedes ser, pero quedó como una buena anécdota. Quien no se ríe lo ve todavía solemne a la hora de saludarte. Como pasa con los tangos. A la hora de caminarlos. Las citas no son atractivas. Porque nunca garcharon y perdieron su objetivo. Siempre entre intentos y escapismos, que de a poco, salieron.

viernes, 18 de agosto de 2017

Dame de Ricardo Arjona.

Una actividad incorporé a mis hábitos ante la fobia. Retomé mis estudios, algo que no debería haber dejado. Cuando uno piensa demasiado y encuentra los errores afuera de las revistas del corazón. Ese ombligo que desapareció. Ahora escribimos porque nos dijeron que lo hagamos sin magia.
Siempre me dicté por mis pasiones, y como todo, se termina a puertas cerradas. El paso del tiempo no ayudó aunque algunas actitudes ante la vida me acompañó como las contraseñas cuando me tomo el colectivo de la memoria. Un tipo que me vio en otra situación, como una película que vi después. Comiendo papas fritas. "Me olvidé la letra..." diría Charly García, desconectado.
Puede ser por los rechazos tan inocentes que cambiaron las cosas. Estar en otro lado, en otro foco. Estamós acá, ahora. Los remolinos se mezclan entre los gitanos. Un agua que de beber es un iceberg que zarpó hacia otro polo. Parece resignación pero todos en casa conocen mi razón para no volver a la mesa. Uno toma otro barco. Lo que no se habló que ahora se enferma. Un leño en un desafío eterno. Pragmatismos con los feriados continuos. La garganta que ya no se abre como antes. Un presente/ausente, en un binarismo relamido. Una poesía que parece discontinuada en para siempre.
Un texto para leerlo está durando tanto como todos los ensayos de una obra. Mucho tiempo para poder resolverlos con un solo subrayado. Dejé el plagio como referencia, siempre otro dijo algo similar en otro lugar parecido o ya se vivió, como dicen en las películas. El eterno retorno para encontrar otros rastros en el camino universitario. La excepción que no marqué. Hasta antes del estreno se lo investiga. Algunos lo piensan como un amanecer perdido. A esa hora ya me caí por el pedido de un CEO.
Ahora demandan otros tiempos. La inmediatez por lo efímero con la frase registrada. La cosa es un cosito, le decía la novia. Y así, una mezcla de emociones cuando tenés un compromiso fechado. Sabés que las cosas tienen un vencimiento y te preocupaste por lo que dictaba tu calzón. Armaste una escena por salir de la situación, y era sabido. Con lo que te encontrabas, en cada momento.
Como era un tipo en una calle llamando a una ex que estaba en la tragedia de Cromañon. Él se compró el celular casi por pedido de ella. Y él pidió su teléfono a otros contactos durante esa noche cuando la había borrado de su vida. Todavía no se hablaba de redes sociales. Solo con mensajes de texto y por el MSN. Ellos dejaron de pensar igual para las fiestas navideñas. Con los fuegos artificiales.
Cosas que todavía causan gracia. Cuando veo la transcisión de una oruga en mariposa.

viernes, 11 de agosto de 2017

After del after

Si me armase de la bronca que tengo del despojo, se puede hacer mucho. Será la medicación que las cosas pasan. Te cagaron una vez y de a poco vas aceptando las cosas. Todo es tan normal. Se ve así.
La genética de uno tiene la salvaguarda que no continúa. Es fin de algo que no te funciona más.
Más que nunca pienso en no tener hijos. No por mí, sino por el futuro. Muchos problemas que no quiero exponer. Como deseo.
Poner a un pibe que se siente extraño es una obviedad, pero con su vida finita a cierta edad, a ciertos tiempos.
No hay fantasía después de la fantasía. Se cae a pedazos. Por la propia fantasía. Hacer de un vivir como una ficción para no sufrirlo, dirían los directores. Sin vengar nada.
Todo trunco. De eso sí, de tan críptico.